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CHARLES BUKOWSKI

“Nací para robar rosas en la autopista de la muerte”

La historia de un sufrido hijo de puta. El Realismo Sucio y Charles Bukowski.

Hacía los años 50´s, entre el humo de cigarro y el denso aroma que desprende la literatura creada en las cafeterías, se formaba un nuevo término para los pensadores bienaventurados en la inmensa tranquilidad de las palabras: la Generación Beat, la cual, en su estado inmóvil y en su estática felicidad, abriría el camino a una nueva corriente que pasaría de las cómodas charlas de café, a las inmensas aventuras, erecciones, eyaculaciones, exhibiciones ahogadas en alcohol y lo mundano de la vida, es decir, el Realismo Sucio.

“Dirty realism” surgió en los años 70 y pretende reducir la narración a sus elementos fundamentales. Basándose en la insecable manía de contar todo y nada, los espacios, el número de azulejos y las botellas vacías en el piso, o al contrario, las acciones desentrañadas del estilo de vida americano, el bodrio hastío de la vida terminada por el alcohol, los placeres sexuales y los complementos alucinógenos que dan ese amargo pero suave sabor de vida. Tristemente deja una resaca que sólo la misma muerte puede apaciguar. Los escritores Sucios escribirían de todo lo que hay, de todo lo que pasa, en la pestilente forma de vida americana.

El Realismo Sucio se derivó del minimalismo, pero esto no lo hace minimalista. Este estilo tiene sus propias reglas y parámetros, lo caracteriza su constante tendencia a la sobriedad, la precisión y al uso de las palabras que simplemente podemos definir como puercas. En todo lo que se refiere a los objetos, las situaciones, sus personajes y sus mismas citaciones deben hallarse caracterizados de la manera más concisa y superficial posible. El contexto será el sentido profundo de la obra.

El primer escritor al que se le consideró parte de esta corriente, no es sólo un Realista Sucio, si no también, un verdadero Bastardo de la literatura norteamericana a pesar de a ver nacido en Andernach, Alemania, el 16 de Agosto de 1920: Heinrich Karl Bukowski.

Cuando la economía después de la Primera Guerra Mundial azotara a la familia de Bukwski, su padre –norteamericano- tomaría la decisión de mudarse a Baltimore en 1923, para luego mudarse a un suburbio de Los Ángeles, donde empezaría toda la travesía e historias de Charles narradas en sus libros y en sus primeros cuentos inéditos, que desaparecieron por el maltrato de su padre, pero que logró rescatar en su novela La senda del Perdedor, en 1982.

Cuando pequeño tenía marcas en la cara debidas a una enfermedad que sufrió de muy joven, lo cual hacía mayor el rechazo y junto con su timidez, hizo que se refugiara en la lectura de la cual siempre escribió para sobrevivir y nunca por dinero.

Al cumplir los 24 años, Bukowski publicó en la revista Store Magazine, Aftermath of Lenfthy, escrito que lo impulsó a publicar 20 Tanks From Kasseldown, desilusionado del proceso de publicación dejó de escribir por más de una década, dedicándose a trabajos temporales que iba dejando, permanecía en pensiones baratas y la mayor parte del tiempo se la pasaba vagando en búsqueda de alcohol. Esta década marcaría el estilo de Bukowski, ya que la mayor parte de sus historias cuentan lo acontecido en esas décadas y las incontables veces que casi murió por intoxicación alcohólica.

Comenzando los años 50 trabajó como cartero en el servicio postal de los Estados Unidos. En 1955 fue hospitalizado por una úlcera que no dejaba de sangrar, dando así vida a nuevos párrafos llenos de odio, nostalgia, mundicia, sexo y vino. Sus experiencias le sirvieron también para una incontable lista de poemas y novelas publicadas sobre su mundano presente, sus amoríos pasajeros, el cigarro, las mentiras, la blasfemia, y sus apasionados romances encarnados de la vida misma.

Bukowski murió de leucemia en 1994, a la edad de 73 años. Sus más ruines historias ganaron esta vez, ya no pudo contar su última aventura con la muerte. Hoy en día es considerado uno de los grandes escritores americanos y símbolo del "realismo sucio", la literatura independiente y el aborrecido y odiado Bastardo de la literatura.

Este es el momento en que la entrevista finaliza

A veces me siento orgulloso cuando miro las fotografías

Ahí estoy yo, ahí está mi gato, hemos sido

Retratados juntos

Él también comprende que son pendejadas,

Pero que de alguna manera te ayudan.

referencias:
.-Charles Bukowski, Erections, ejaculations, exhibitions and general tales of ordinary madness, 1972

.-Charles Bokowski, Una de las Más Ardientes y otros Poemas. 2006, Poema, La Historia de un Sufrido Hijo de Puta.

GUERRA EN EL PARAÍSO by VINDRIA

Cuando terminé de leer: GUERRA EN EL PARAÍSO, CARLOS MONTEMAYOR

Levanté la mirada, me golpearon con fuerza y regrese al suelo…

Vamos no seas tímido, habla que te quieren escuchar, sal y juega, no hay peligro, se irrespetuoso, trabajador, ingenuo, responsable, estafador, se lo que quieras pero ni se te ocurra levantar la voz, aquí no queremos gente que venga a alborotar la serenidad.

Yendo por la carretera hacía otra ciudad me encontré con varios letreros enormes: “Cuidado que estás escribiendo de más”, “despacio que estás yendo demasiado lejos”, “desviación aquí no hay más”. Al llegar a la ciudad: “Bienvenidos a AQUÍ NO PASA NADA”.

Todo igual que siempre, monstruos corruptos vestido de traje, algunos con lentes oscuros y charola en mano, otros sólo llegan y barren a golpes, apenas si puedes respirar por el sofocante golpe que te acaban de propinar.
Razonar, pensar, denunciar son las principales causas de muerte y maltrato en este país. Señalar, está prohibido nos enseñaron desde pequeños, pero algunos no aprendieron y ni a reglazos se van a comportar, no comprenden que seguirán “mal portados” hasta que el justo castigo este en los libros de historia, hasta que los ecos de las voces de mujeres en el desierto, de indígenas en la selva, de jóvenes en la mina sean escuchadas con claridad, que sean causa de una reflexión no sólo individual, que aquel monstruo que nos atemoriza nos defienda, respete y cuide.

Aquí ocurre de todo, pero no pasa nada, las bestias con cachas esperan sigilosos del otro lado de la calle, nos esperan para callar, para que regresemos a nuestras casas con una boca sangrada, una cabeza deformada o talvez nunca regresemos, pero hay algo mal, no sólo aquello, esto u otro. Nos cayó sin avisar, de un golpe tranquilizó la masa pensante reflexiva, ahora sólo pensamos en el miedo al salir a tomar el camión.

Algunos lo intentaron, otros lo intentan, pero ninguno debe ser mencionado, algunas figuras que comercializaron, se estamparon en playeras, pantalones, mantas, blusas tal vez hasta en algún refresco. De otra manera los callaron, maltrataron, golpearon, desapreciaron, no sólo a la persona, sus ideas, sus verdades, del valor frente al monstruo, que tiene las mismas debilidades que su peor enemigo, es igual de frágil que la macana contra la piel, más que ellos se encuentran detrás de la macana y los demás son la piel desgarrada, manchada, ensangrentada, llena de cortes, golpes, maltrato y mentira.

Es inútil… levante la mirada, me golpearon con fuerza y regrese al suelo…

-Tu síguete derecho que aquí no tienes nada que hacer- me decía, Aquí no pasa nada. Los arrastraban a una camioneta de vidrios polarizado. Dejó una estela de polvo y jamás volví a ver aquella camioneta.

Lo traicionaron, -tú fuiste- , las voces se enfrentaron entre ellas y él desapareció con un estruendo de diferentes calibres seguido de un silencio lleno de la sonrisa del Monstruo…

No hace mucho un maestro enseñó una lección valiosa, sus alumnos fueron perseguidos, amedrentados y olvidados – conozcan de una vez por todas que no nos gusta la injusticia – Lucio Cabañas mitin, Escuela Juan Álvarez.

Pocos son los que se han enfrentado a la bestia temida, poco son recordados, pero en la memoria de alguien descansa la idea de un país mejor.

¿Es inútil?... levante la mirada, me golpearon con fuerza y regrese al suelo…

Nos quieren engañar. Sí. ¡A las armas entonces! Aún contamos con nuestro libre albedrío.
Sí, tenemos en nuestras manos la posibilidad de conocer la obra primigenia y con
ella defendernos de la implacable invasión del país de Ronald Mc Donal y su
alter ego: Georgie W. C. Bush. Tenemos nuestras armas en los libros.
Leer la obra o releerla nos coloca en una mejor posición como seres humanos
frente a ellos, nos excluye de la masa global que incluye sus estúpidas
películas producidas sólo para público infantilizado, y nos permite asumir un punto
de vista crítico frente a nuestra propia existencia. Entendámoslo ya: Hollywood
atraviesa su peor crisis de taquilla en 30 años y quiere arrastrarnos al abismo
en que cae, cae, cae.
Remontemos un poco de historia: cautivado por los trabajos de Carlitos
Darwin para elaborar el argumento de su novela, el inglés H. G. Wells
llevó hasta lo monstruoso el principio de que la vida es una lucha
incesante entre los seres. A partir de esa premisa evolucionista, Wells
trazó un retrato alegórico del hombre como el mayor depredador del planeta.
Desarrolló la novela en dos planos: el de las peripecias y las
batallas, por un lado, y el de los símbolos, por el otro.

El marciano, con todo su aspecto repugnante y su crueldad, con su
egoísmo y ánimo destructivo, no es sino un trasunto del hombre; y la
guerra de los mundos no es sino la guerra que ya se verifica en la Tierra
entre las diversas formas vivientes, escribe el ensayista Luigi Amara
en "Letras libres" de julio.

Cuando Wells publicó su novela, Gran Bretaña vivía la etapa final
de su poderío militar y colonialista, así, al igual que los
estadounidenses de hoy en día, los ingleses vivían bajo sus propios
miedos, pues, mantener el liderazgo y el poder económico y militar mundial
conlleva sus propios riesgos. A diferencia de la novela, una versión
cinematográfica dirigida por Byron Haskin, en 1953, contiene
dimensiones bíblicas y un clímax místico religioso. Los supervivientes
de la masacre en una guerra desigual donde ninguna arma puede contra
los invasores, unen sus plegarias en una iglesia con la esperanza
de encontrar apoyo y paz; explica el investigador de cine Rafael Aviña.
En el 2005 el mundo se enfrenta a una película que busca sembrar
el miedo entre los espectadores. Estrenada unos días antes de
los bombazos en Londres, parece decirnos que los malos, sucios
y feos son los otros ¿quiénes? Todo aquel que no sea gringo.

Es decir: los enemigos somos tú y yo. Curiosa coincidencia ésta para
reflexionar horas y días enteros: rocanrol + reunión de la G8 + Tom,
el niño de la CIA, en las pantallas del cine mundial + terrorismo.
Los que ejercitan y gustan de utilizar su memoria, recuerdan las notas
publicadas en Rebelión.org sobre la detención en suelo ruso, por parte
de la CIA, de árabes señalados como terroristas, justo el mismo día en que
la última Misión imposible se estrenó en Kiev. Desde entonces, se sabe
que Tom Cruise, además de estar chiflado con lo de la Dianética, trabaja
en colaboración con la CIA. Sí. Todos sus guiones se discuten con agentes
de seguridad nacional gringa. Él así lo desea pues con ello, dice apoyar
a su país y pone de malos a los que su gobierno le señala. Doble
invasión: en la pantalla nos muestran a Tom Cruise, un héroe que lucha
por la familia, por los intereses de su sociedad, por enmendar los
errores de la generación anterior y por demostrar que todos, al menos
aquellos que no nos sentimos ni estamos dispuestos a ser gringos, debemos
tenerle miedo. ¡Basura más grande no he escuchado yo! Por otro lado, fuera
de las pantallas y complementando a la ficción: un presidente desquiciado que
estrella aviones contra sus torres gemelas y explota camiones rojos de
dos pisos, incluso en suelo ajeno, para que los presidentes de las potencias
mundiales, le azucen, sí, azucen como a los perros, ahora con permiso y duro
contra el mundo árabe.

Sí. Nos quieren engañar. Pero esta vez tú puedes decidir si lo
permites o no. ¿Qué piensas sobre esto? ¿Te vas a dejar engañar
por esa pandilla de dianéticos? Basta mirar el mundo como una roca
que gira alrededor del sol para socavar no sólo nuestra
soberbia, sino para restar importancia a nuestras aspiraciones
y afanes. Te invito a leer La guerra de los mundos de H. G. Wells, que
ya se encuentra en las librerías del pueblo, en una nueva y muy
atractiva edición de la editorial mexicana Sexto Piso


Crónicas del patio trasero